se percata de su llegada
en esta tarde de garúa.
Primero, la penumbra;
luego la sombra delgada.
Y aquí viene la bella alumna.
Atraviesa el comedor reluciente
con su andar vago que asusta
asimilando la postura desganada
de un ser desprovisto de nada.
Más allá de todo, ahí va.
Con un corto vestido negro ataviada,
se acomoda en el asiento y abre la tapa
del estrenando piano en modo elegante.
Pero ninguna nota a tocar se atreve.
Talento desperdiciado, solo hace esa pose.
La de una farsa artista, pero elegante.
24/05/2018
C'est la Vie!
El ChejoViano
El ChejoViano

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