Ni bien se despierta
de la prolongada siesta,
salta del cómodo asiento rojo
y a pasos avanzados
se dirige hacia al fondo.
Tres, cinco vagones quedan atrás.
Pero no sus recuerdos del último otoño.
Putea murmurando sin pensar
en la vista de los pasajeros hastiados
del largo viaje a sus destinos encantados.
Esa vista apuntada hacia esa alma.
Último vagón llega en lágrimas brotada.
Pero él no se halla en la vía vieja.
Solo vía y una arboleda espesa.
Atrás. Muy atrás queda ese frío contacto
de despedida en la estación. Muy atrás.
Tarde para arrepentirse. Bye, bye
22/05/2018
C'est la Vie!
El ChejoViano
El ChejoViano

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